Un año mas hemos vuelto a “el Catllar” para darnos cuenta de que se pueden mejorar las cosas y cambiar un poco el recorrido para que la pedalada sea popular y asequible para casi todos los bikers.
No ha hecho tanto calor como el año pasado y la inmensa mayoría de bikers han optado por hacer el recorrido largo.
Una vez hemos acompañado a los peques, a los futuros bikers, mi amigo Xavier y yo nos hemos incorporado a la cola del gran pelotón de bikers para tomar la salida, no si antes saludar al atento y amable Antonio García. Una buena persona.
Después del sorteo de una bicicleta (no tengo suerte en los sorteos) y de los protocolarios discursos, se ha iniciado la pedalada de “El Catllar”. Una salida neutralizada y un pelotón muy estirado que ha dado varias vueltas por las calles empinadas del pueblo. Unas fuertes rampas casi me dejan sin aliento. Esto se pone duro nada mas empezar. Al final de estas duras rampas se han apartado los vehículos, hemos recobrado el aliento y hemos seguido rodando por tramos de pista llana con tendencia a bajar y todos hemos puesto mucho mas ritmo al pedaleo. Hemos dado varias vueltas por el bosque subiendo y bajando y haciendo algún tramo llano hasta coger un largo descenso con varios obstáculos hacia los campos de avellanas. Hemos rodado varios tramos de pista asfaltada hacia el pueblo de Ardenya y depuse de dejar este pueblo hemos seguido pedaleando por mas pistas asfaltadas a toda velocidad. Luego nos hemos desviado a la derecha para dirigirnos hacia el bosque para rodar por una variedad de senderos fáciles, por pistas forestales con constantes subidas y bajadas y por algún tramo duro por caminos deshechos y pedregosos. Me encontraba bien y subía con bastante normalidad. Iba teniendo buenas sensaciones. Después de dar varias vueltas por el bosque se llega al primer avituallamiento encontrándome una aglomeración de bikers que no dejaban moverse con normalidad. Breve parada y me he escapado a toda velocidad del lugar. Parecía que casi todos los bikers llegáramos al avituallamiento al mismo tiempo. Hemos seguido bajando hasta llegar al cruce y había que decidirse por la corta o la larga. El circuito se presentaba rápido y me decidí por la larga. El recorrido fue rompepiernas, un continuo subir y bajar, cambiando constantemente de ritmo y al inicio de algunas subidas me quedaba clavado por no tener tiempo de cambiar de marchas. Se hicieron varias rampas de subida duras, exigentes que ponían a prueba nuestra resistencia y solo dos veces puse pie a tierra en los últimos metros. Senderos fáciles de hacer y varios descensos marcados como peligrosos por la gran cantidad de piedras grandes y continuos saltos de roca. Requería precaución, atención y buen manejo de la bicicleta. En uno de estos descensos peligrosos tuve que atender a un biker que cayó delante de mí. Vino una persona de la organización y se quedo con el. Seguí bajando y subiendo y disfrutando del momento. El recorrido prometía y los kilómetros se iban haciendo con bastante rapidez. Llevaba mi ritmo pero mas rápido. Varios ascensos y descensos por roca escalonada, muchos saltos de roca y mucha piedra suelta. El recorrido seguía siendo rompepiernas. Subir, llanear, bajar. No había subidas largas o bajadas largas pero tampoco había tiempo para relajarse. Todo se sucedía rápido. No importaba el paisaje. Lo importante era disfrutar con la bicicleta. Se rodó por una pista ancha al lado de las vías del AVE, cogiendo un descenso que fue el más rápido del recorrido; pero cuando más entusiasmado estaba y más velocidad llevaba, me hicieron coger un camino a la izquierda y a subir otra vez. Se llego al último avituallamiento con menos aglomeración. Era el momento de reponer fuerzas para afrontar los últimos 15 ò 16km del recorrido.
Seguí rodando por pistas anchas y caminos estrechos encontrándome con gente montada a caballo, senderistas y carros tirados por caballos que no dejaban pasar, ocupaban todo el camino estrecho. Pasamos por algunas calles de Argilaga y al salir del pueblo se cogio un camino y después un sendero en mal estado con varios escalones de subida hasta coger un descenso que nos llevo al pantano de Gaia. Cruzamos el pantano por la zona seca, cogemos un sendero en continua subida que nos lleva a rodar por una serie de caminos por el bosque con pequeños desniveles hasta coger una pista ancha de tierra en progresiva subida que nos lleva a la presa del pantano de Gaia. Esta vez no pasamos por la carretera que cruza la presa. Al llegar a lo alto de la presa, nos desviamos a la derecha para coger un buen y complicado descenso por pista ancha con mucha graba y piedra suelta. Tienes que hacer equilibrios para no caer y se tiene que moderar la velocidad de bajada. Llegamos a la zona baja de la presa, cruzamos la riera haciendo un pequeño tobogán y a seguir rodando con buena sombra riera abajo que nos acercaría a la torre d’en Guiu donde teníamos la llegada. Conocía el terreno por donde rodaba y acelere mi ritmo de pedaleo. Cruce el arco de meta contento, satisfecho y bastante entero. Había disfrutado de una buena pedalada y este fue un recorrido para disfrutar con la bicicleta, no con el paisaje. Esta zona es seca y el paisaje no me dice nada.
Buenos avituallamientos, bien señalizada, personal en los cruces conflictivos y en zonas de posible accidente, varios kilómetros por sombra. Un circuito rápido, duro y pocas complicaciones.
Amigo Pepe de Manresa, te espero en la Catllarras el próximo 28
Buenas pedaladas a todos. Carlos, el cronista de “solobtt”. (clsalazar46@hotmail.com)